En primer lugar, será necesario tratar de anticipar la transmisión de los bienes en vida, apostar por aquellos activos que se encuentren exentos de tributación en herencias y tratar de configurar un reparto de tal manera que salga lo más barato posible.

El hecho de recibir una herencia no siempre implica algo beneficioso para nuestro bolsillo, puede haber sorpresas a la hora de abrir un testamento y además, el supuesto reparto de los bienes puede llegar a ser poco ecuánime con los herederos. Estos se enfrentan a semanas y hasta meses después, al pago de unos impuestos de herencias que se comen una buena parte de los bienes recibidos, además, los tributos a pagar muchas veces dependerán no solo de la edad, sino sobre todo de donde residan, y del tipo de bien que hereden

Es cierto que muchos contribuyentes se enfrentan solos a la complejidad del Impuesto de Sucesiones y Donaciones, e intentan su tramitación sin ayuda de un Gestor Especializado en herencias, lo que les puede costar muy caro. En los últimos años la mayoría de las Comunidades Autónomas han recuperado este tributo en su máximo esplendor, con el objetivo claro de recaudar más dinero.

A la hora de redactar un testamento aconsejamos tener presente siempre el asesoramiento de un experto que pueda recomendarnos que camino debemos seguir a la hora de repartir en herencia todos nuestros bienes. Igualmente , una vez producido el deceso, los herederos deberian contar con el consejo de un experto a la hora de proceder con los tramites hereditarios.