Aunque en España es una figura poco conocida, los despachos dedicados al negocio de la búsqueda o caza de herederos que no saben que lo son, tienen un gran desarrollo en otros países europeos. El trabajo de estos despachos, consiste en localizar a familiares de personas ya fallecidas cuyas herencias no han sido reclamadas, o averiguar en los casos en los que hay testamento, que personas tienen derecho a la herencia. Como ya sabemos, pasados unos plazos, las herencias no reclamadas quedan en manos del Estado.

En este mundo en que la ganancia está basada en un porcentaje de la herencia localizada cuando la cobra el beneficiario, porcentaje que puede llegar al 35% de la herencia, concurren desde aficionados o semiprofesionales hasta despachos dedicados en exclusiva a este negocio, tal es el caso de un bufete radicado en Madrid. El bufete cuenta en su base de datos  1.100 herencias no localizadas tanto en España como en el extranjero.

El trabajo en si requiere de mucha paciencia y grandes dotes de observación y mucho trabajo de campo, así pues para localizar una herencia incobrable, estos ”detectives”, tienen que bucear en archivos, registros civiles, de la propiedad, deben estar al tanto de las publicaciones en boletines (por ejemplo viviendas expropiadas por el Estado o Ayuntamiento en la que se busca a un propietario que puede estar muerto), también es importante cuando se tiene el nombre del muerto reconstruir la genealogía del mismo para localizar a sus sucesores , en algunos caso la investigación se hace hasta en los cementerios buscando en las lapidas apellidos comunes con el fallecido. En definitiva un trabajo lento en el que para ver resultados se requiere de mucha dedicación y una inversión considerable.

Otra rama que conecta con lo anterior son los profesionales, generalmente despachos de abogados que se dedican a reclamar herencias en nombre de hijos ilegítimos o no recomidos que dicen ser descendientes de un fallecido y quieren reclamar su parte de la herencia, para ello se abren difíciles procedimientos judiciales que suelen acabar si el juez estima las pruebas suficientes con la exhumación del cadáver para cruzar el ADN del fallecido con el del reclamante, Aquí como en el otro caso se juega con un porcentaje de cobro alto por parte de los profesionales que no obstante corren el riesgo de no cobrar nada si los representados deciden puentearlo y continuar ellos el procedimiento por su cuenta.